Ce que l’on n’a pas remarqué lors du match Real Madrid – Atlético : l’affrontement entre Vinicius et Simeone, l’altercation entre Munuera et Arbeloa, et un VIP qui a attiré l’attention, Ester Expósito.
« Hoy es mejor perder », decía con sorna un aficionado del Atlético, camuflado con una bufanda neutral, antes de entrar al Bernabéu. Con los rojiblancos habiendo entregado la cuchara de LaLiga hace tiempo, alguno sabía que el hecho de derrumbar al Madrid dejaría al Barça libre de pecado en la competición. Y a la vista de la futura trilogía de enfrentamientos que les espera, sobre todo en Champions, no resultaba apetecible ver que lo azulgrana se descolgasen. Pero cuando enfrente está el archienemigo mayor, todo cambia.
Insultos en mi menor
LaLiga y la Comisión Antiviolencia tendrán trabajo en el informe que semanalmente pasan para trasladar los cánticos ofensivos que se registran en los campos. Los hubo antes, durante y después. Casi una hora tardó en poder salir la afición visitante, reducida a la mínima expresión en el último graderío del Bernabéu donde se paga la entrada a precio de ópera en el Teatro de La Scala.
Los colchoneros que quieran seguir a su equipo en el tramo decisivo de la temporada, donde se jugarán la Copa del Rey contra la Real Sociedad y acceder a semifinales de la Champions frente al Barça, tendrán que hacer un desembolso de cientos de euros. Por eso, más de uno aprovechó para desahogarse contra el Madrid y sus jugadores. En la diana, Vinicius, pero sin ningún tipo de altercado racista.
Es más, uno de los líderes del corteo rojiblanco hacia el Bernabéu advertía a los suyos sobre ese tipo de comportamientos. No en vano, tanto Atlético como Real Madrid están amenazados por la UEFA debido a las actitudes discriminatorias demostradas por algunos de los suyos. Eso no evita que en cada duelo se recuerde la final de Lisboa o se aluda a todos los familiares de los que van al templo blanco.
Un banquillo enfurecido
El partido tuvo de todo, como un reencuentro entre Simeone y Vincius. En la semifinal de Supercopa, de enero, el argentino quiso sacar de quicio al brasileño diciéndole que Florentino le iba a echar. Lo cierto es que en ese momento, el extremo estaba, por lo menos mentalmente, más fuera que dentro del Real Madrid de Xabi Alonso. Había sido abucheado dos partidos seguidos en su casa por una afición que no le perdonaba el desplante que tuvo con el vasco en el clásico.
Lo que no ha cambiado es la enemistad que se profesan ambos actores. El madridista le había devuelto el comentario con inquina burlándose de la incapacidad de Simeone para superar una eliminatoria por el título que se jugó en Arabia. No contento con ello, después de un doblete, y ya en inferioridad numérica, hizo varios gestos de manera enérgica cundo pasó por delante del banquillo del Atlético.
Simeone se dirigió al colegiado para pedirle una sanción que nunca llegó. Munuera Montero prefirió otras conversaciones, como la que mantuvo con Arbeloa para explicarle la expulsión de Valverde por una entrada sobre Baena. Una deferencia que se tomó con el Cholo para contarle por qué el penalti de Hancko sobre Brahim sí fue decretado, pero no una entrada absolutamente temeraria de Carvajal sobre Llorente.
La crónica rosa madridista
« Te lo explico. No juega. Escúchame un segundo y luego me preguntas. No juega balón. Va por detrás, no juega balón y la única intención que tiene es derribarlo con fuerza excesiva », apuntó el árbitro. Arbeloa agradeció el gesto, extraordinario, porque cuando un entrenador pide una explicación de este tipo suele terminar amonestado. Con todo, al salmantino no le convenció el relato.
El salmantino ha aprendido a llevar la profesión por dentro, a diferencia de lo que hacía en su época de entrenador de la cantera, cuando la menor exposición mediática le llevaba a ser más visceral. Sus comentarios contra los colegiados eran habituales. Los buenos resultados cosechados en un tramo importante de la temporada le han evitado meterse en este tipo de guerras con mucho por perder.
En el palco, un sinfín de celebrities, con Ester Expósito, acompañada por el también actor Sergio Momo. La crónica rosa que acompaña a un jugador cuyo rendimiento sigue examinado con lupa. El francés, siempre preocupado por cuando las cámaras le apuntan, no consiguió ni una carrera que llevarse a la boca para decir que había vuelto. Ahora, volverá a su oasis con los Bleus, a la espera de que el tiempo lo cure todo.
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